ODA A MI DESCONOCIDA AMANTE
Como la postrera sombra
que huye ante la luz del día,
trémula, convulsa, despavorida,
también yo he de abandonar tu alcoba.
Mis deseos se van con la negrura.
¡Tirano sol, cruel enemigo!.
¿Tu eterno odio ha de ser mi sino?.
¿Por qué trocas tu luz en amargura?.
Vedme aquí harto pesarosa,
bajo el imperio de tu ley esclava,
a salir de tu égida no alcanzo
y sólo pensando en la noche soy dichosa.
Destino fatal, cruel paradoja,
soñar con mi desconocida amante
con sus besos y suspiros anhelantes;
no poder verla me sume en la congoja.
Quisiera poder ser paloma milana
y cada amanecer salir volando,
como Dédalo al cruel sol desafiando
para poder posarme en tu ventana.
ODA A MI MUSA
¡Oh mi inspiración¡ ¡Oh mi plectro!
¡Donde te hallas en este momento!
que todo mi peregrinaje lo veo siniestro.
¿Es que mi mente ya no tiene cimiento?
¿Por qué no vuelve a mi alma el estro?
Inspiración que otrora extasiara a serafines.
Farol de encantados en jardines y parterres,
luminaria de almas de muy lejanos confines,
te obstinas en no volver a mi, “erre que erre”
¡Ay aliento de mis sentidos! No me dirimes.
¡Musa que ayer con delectación te encantabas!
¡Que en mi esencia tus sentidos se arrebataban!
Con qué pasión a hadas y nereidas cantabas.
Miles de orgasmos sus sensualidades hallaban...
... y sus horas afligidas en mi se consolaban.
¡Musa mía! No abandones a esta desventurada,
días de gloria te di. Amores de sílfides y druidas,
devuelve la poesía y el arrebato a esta enajenada,
es todavía muy pronto para comenzar mi huida.
¡Vuelve pronto! ¿no ves que de ti sigo enamorada